El mejor alojamiento en la Costa Vizcaína.
Frente ala ría de Mundaka, paraíso de los sufistas y nadadores temerarios, se resguarda una casa con galería y jardín construida a principios de siglo por al arquitecto Marcelino Arrupe, padre del fue superior general de los jesuitas, Pedro Arrupe.
Transformada en un hotelito familiar, decorado con cierto estilo ingles, pulcrísimo, constituye hoy por hoy el mejor alojamiento de la costa vizcaína.
Al entrar, siempre reciben Mari Carmen Alonso o su marido José Ignacio Alkorta. Ambos son un perfecto ejemplo de franqueza y hospitalidad vascas. El vestíbulo se encuentra en la parte trasera de la casa, todo aroma de pan fresco y mermeladas.
Las habitaciones son coquetas, prodigas a los buenos detalles. Tras los cristales se vislumbra la silueta oscura de la iglesia y el mar cantábrico en la desembocadura de la ría. Un paisaje para los que saben apreciar los latidos del silencio y el perfume del hogar.
Algunas noches templadas de verano, la propiedad tiene el detalle de servir para todos los huéspedes un excelente marmitako asambleario bajo el emparrado. El salitre hace lo demás.

Las habitaciones atraen por su esmerado servicio y el cúmulo de buenos detalles

The house speaks of the optimist of the early years of the Century